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miércoles, 7 de enero de 2009

Postgrado ¿Gasto o Inversión?





A mas de uno este titulo causara escozor, por la coexistencia de posiciones tan antagónicas, en plena era de la información... y eso se debe a los cambios que han habido en el estilo de vida (cambios que por pocos han sido percibidos)...

Para mi padre comerciante, que siempre se llevo a la boca el pan producto de su sudor, es toda una osadía plantear tan solo la duda de lo beneficioso de los estudios, ya que para él como para muchos, esto garantizaba un "mejor" salario, una vida mas cómoda, una vejez mas tranquila y un pare usted de contar... ya que todas sus desgracias comenzaron en el momento en que abandono el sistema escolar.

Pero por lo visto día a día, en esta V República, en donde mi entorno es un catalogo de hechos que desmitifican este pensamiento, en donde resulta que el éxito laboral, esta mas asociado a tus contactos personales, al linaje de tu apellido, filiación política, la cadena de favores y todo una perolera ya conocida...

Toda esta irreflexión es producto de que recientemente leía un artículo en prensa en el que se recomendaba como una buena opción “volver a las aulas para darle un impulso a la carrera profesional” y acto seguido señalaba como una alternativa “rentable” invertir en un postgrado dado que según su “sabia” experiencia “poseer un mayor nivel de educación puede incrementar las posibilidades de un mejor sueldo”, articulo que considero redactado para mi padre.

Para mi modo de ver las cosas, (profesional de 30 años Médico Cirujano con postgrado Cumlaude en Gerencia de servicios asistenciales de salud y actualmente estudiando una segunda especialización en obstetricia y ginecología), invertir en un postgrado no es bueno ni malo en si mismo. Todo depende de la razón por la que se haga. Si el motivo es adquirir nuevos conocimientos para desarrollar proyectos productivos, empresas que generen empleos y redunden en bienestar para si mismo y para la sociedad, es plausible. Pero, si por el contrario, la intención es aumentar el currículum vitae con miras a encontrar un trabajo mejor remunerado, posiblemente resulte desilusionánte y difícilmente se encuentre ese trabajo soñado, ya que por muchos títulos que se ostenten, se seguirá siendo empleado y por tanto en cualquier momento podrán prescindir de sus servicios; o en el peor de los casos, ni siquiera lo contratarían por encontrar su perfil sobredimensionado y no tener la empresa con que pagar sus altos honorarios.

Por lo que a la hora de decir hacer un postgrado o no, hay que tomar en cuenta lo anterior, sino los costos que esto pueda generar, tanto en metálico, como en esfuerzo físico, mental y tiempo... por lo que viéndolo mecánicamente como una inversión, muchas veces el retorno no va a ser posible, ya que ¿Cuánto tiempo hay que trabajar para recuperar esa inversión?.

Las cosas definitivamente han cambiado. Ese cuentico de “estudie juicioso y saque buenas notas para que consiga un buen empleo” debe quedar totalmente revaluado. Si usted se siente capaz de crear una empresa, de motivar a los demás a buscar otros caminos, ha de saber que el mundo de hoy necesita de personas proactivas, creativas, propositivas, dispuestas a dar lo mejor de si para solucionar los problemas de nuestra época; y no individuos que aún siguen creyendo en la “seguridad” y comodidad de un empleo o una actividad que en poco a nada aporta a su propio crecimiento ni al desarrollo del país.

Esta reflexión no es mas que un llamado a otros profesionales jóvenes, a tener en cuenta que si quieren una vejez tranquila y sin angustias económicas, no olviden el giro que han dado las cosas y actuar en consonancia.

Si hoy se me planeara la posibilidad de comenzar nuevamente mi postgrado probablemente no acepte, dados los costos que esto representa en mi país, muy probablemente viaje al extranjero a un lugar en donde la educción estatal sea de alto nivel y bajos costos como Francia, Alemania, etc. Y además, de adquirir conocimientos en mi área especifica, puedo conocer otras fronteras, para muchos esto es mas descabellado, por que triplicaría los costos económicos, pero se podría trabajar en el lugar tiempo parcial disminuyendolos, y se ganaría en conocimiento de una segunda lengua, el placer de viajar, el estimulo de los sentidos por un cumulo de cosas nuevas y dada la gran afición que tienen muchas de nuestras universidades y empresas, por los egresados de otras latitudes, aunado al bagaje de opciones y alternativas laborales o empresariales con el que se aterriza; tal vez ayuden a conseguir ese anhelado sueño.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Treinta años...


Cuando era mas chico solía contar los meses, semanas, días y hasta horas que faltaban para llegar a mi nuevo cumpleaños, era el día mas feliz del año, pues me sentía especialmente amado, agasajado y especial, mi egocentrismo se alimentaba  desde la hora de levantarme hasta acostarme, ya que todos: padres, hermanos, primos, amigos, vecinos se encargan de recordarme lo singular que somos.

Todo era alegría y festejos, nadie se cuestionaba la edad; con el paso del tiempo y cuando ya la juventud parece desvanecerse ya cumplir años no siempre es felicidad.


Muchos van a decir que esto parece estar en relación a la aceptación o no del paso inexorable del cronometro y el temor que esto nos produce, evidentemente, en relación a la muerte y al envejecer; para mi va mas allá y no es que este sobrevalorando la juventud, sino las vivencias, estos treinta años, que cumplo (los cuales me niego a escribir en números) son la proclamación de que se acabaron los veintitantos, que ya se debe asumir mas responsabilidades, que ya soy un Hombre, que ya el soñar no tiene espacio, que el futuro es ahora, ya debe estar construirlo porque es tiempo de cosecha y no de siembra; esta fecha me cayó entre la media noche y el canto de gallo, sin estar preparado, no tengo familia (hijos), no tengo empleo (soy residente de postgrado), no conozco la mitad del mundo, soy un perfecto DON NADIE, pero con edad suficiente para ser alguien, por lo que este año no me alegro, no festejo, no quiero compartir, solo quiero aislarme y reflexionar, reconstruir mis pedazos que se derrumbaron por el fuerte golpe que le dio el indignante vuelta alrededor del sol... No estoy para nadie...

sábado, 19 de julio de 2008

Después de las Vacaciones...


Los días de vacaciones han quedado atrás, ya tratar de recorrer mi país y descansar ya no es la meta; no quiero sonar fanfarrón, pero este fue un tiempo maravilloso, recorrer en auto sin rumbo fue osado y todo gracias a la compañía de Alexander, quien hizo ameno el recorrido, desde los pasteles en la Vuelta de Lola hasta el retorno fue una gran experiencia, ya casi olvidaba los percances en la carretera como el camión cargado de papas que casi nos mata antes de Mucuchies, el pinchazo en la carretera de Choroni o las muy repetitivas parada para captar en fotografías el paisaje parameño...

Es sorprendente la sensación de libertad cuando se llega a la redoma de Barinas, en donde el ritual indica que se deben cerrar los vidrios, poner el aire acondicionado en toda su potencia y aturdirte con la música del arpa para sentirse en consonancia con la llanura infinita, como infinita es mi creencia por un ser superior, ser que dirige mis pasos a lo que será,  mi primer destino, centro de peregrinación de muchos, como es el Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto patrona de esta gran nación, belleza arquitectónica en medio de la nada, que nos recuerda lo pequeño que somos.

Ya saciado el fervor religioso, el camino aguarda por carreteras interminables que llevan a todos los destinos, como lo indican las figuras que se forma en la distancia por el calor, pero esto de rodar sin limitación de tiempo y teniendo Caracas como destino final, tiene sus inconvenientes y en Acarigua se intenta dar sentido y orden al viaje buscando un mapa o algo que nos conecte con la realidad y tras un hora o mas, de colas, buhoneros y caos urbano conseguimos lo buscado y decidimos continuar rumbo a San Carlos, ciudad desconocida por mí, de la cual me llevo un gran recuerdo de su casco histórico lleno de casas coloniales, con zaguán y patio central y se siente un gran compromiso en sus habitantes por no olvidar su pasado.

Seguimos el recorrido encontrándonos con nuestro país y llegamos a Campo Carabobo y me sorprende estar allí y ver como cobra vida esa imagen conocida por todos los desfiles trasmitidos de ese lugar en conmemoración a la batalla y por aparecer en los billetes de 5 bolívares, pero nunca antes visitada.


Mas fotos que nos unen a nuestro inconsciente colectivo y se sigue comiendo asfalto con rumbo a Maracay con el fin de abastecernos para continuar rumbo a Choroni, es jueves y como en la lejana Mérida es de revolución, por lo que los estudiantes están quemando caucho y la policía no permite que siga el camino real y tras un ¨colaboración¨ nos dirigen por una ruta alterna, se inicia el recorrido por el Parque Nacional Henry Pitier y otro cuerpo de seguridad nuevamente exige una "colaboración" por cualquier irregularidad, pero gracias a Dios o al dinero se supera ese escollo y seguimos por un paisaje encantador lleno de curvas sin olvidar una muy clara advertencia que cuando se escuchara una sirena me detuviera lo mas próximo a la orilla del camino que eso era el bus que hacia su recorrido cual bólido, llegamos a la punta de la montaña para volver a bajar y seguir entre un verde interminable, sin encontrarnos con el esperpento andante, perdón el bólido bus; comienzan a aparecer una a una las casa y sus habitantes, sin sorpresas de pronto estamos en Choroni, ciudad minúscula y colonial, recorremos su calles y seguimos destino a Puerto Colombia en donde arribamos al atardecer, el cual lo admire desde el Alto de la Cruz y no tengo palabras para describir el mejor atardecer visto, y ya con la luna sobre la cabeza vuelvo al pueblo en búsqueda de hospedaje, descansar y continuar rumbo.

Muy temprano nos vemos tentados por la Playa de Chuao, un pueblo mucho mas pequeño pero magnifico en conjunto, retorno a Puerto en un peñero, cayendo la noche mientras hablamos en el malecón, con la compañía de un vino tinto el cual me apeteció como muy bueno y esperamos unos tambores que nunca llegan...

Otro día mas donde sigue la odisea, rodamos por La Victoria para encontrarnos con un paisaje totalmente distinto, y maravillarnos aún mas de Venezuela, en este poco intervalo de tiempo hemos partido de una ciudad en medio de montañas, cruzando el páramo para llegar a los llanos, pasar una selva húmeda tropical para conocer unas playas hermosas llenas de cocoteros y volvernos a encantar con las montañas para darle disfrute a la vista con este poblado de aspecto alemán que es la Colonia Tovar, y mientras hablamos de esto llegamos a Caracas por el Junquito que deja a cualquiera sin aliento...